A principios de esta semana, destacamos el artículo de Nicholas Kristof en el New York Times sobre Gabón, un país en Africa occidental central, donde los derechos de los granjeros están frecuentemente en conflicto con los esfuerzos de conservación de la vida silvestre. Evelyn Kinga, una joven jefe y granjera de una aldea, explica que a ella no le gustan los elefantes porque se comen sus plantas de mandioca—un cultivo del cual depende su sustento— y que no se beneficia de los extranjeros ricos que vienen a Gabón por razones de ecoturismo.

En Botswana, la Reserva de Vida Silvestre Mokolodi ayuda a establecer la relación entre la importancia de prácticas agriculturales ambientalmente sostenibles y la conservación de la vida silvestre. (Fotografía: Bernard Pollack)

Pero no tiene que ser de esta manera, dice Raoul du Toit, Director del Fideicomiso de Conservación Rhino en Zimbabue. Su organización trabaja mano a mano con los granjeros en el terreno para ayudar a las comunidades a darse cuenta de que el proteger a la vida silvestre puede ser para su propio beneficio.

Du Toit promueve el “planeamiento a nivel del paisaje” que considere las necesidades de la vida silvestre, el medio ambiente y las comunidades de granjeros. En vez de atenerse a que las agencias de desarrollo y gobiernos decidan dónde deben de ponerse las vallas para el ganado y dónde los granjeros deben de plantar sus cultivos, las comunidades locales y las partes interesadas necesitan ser parte del proceso. “La ayuda al desarrollo”, dice du Toit “debe de seguir lo que las partes interesadas necesitan y perciben, no lo contrario”. Además, el Fideicomiso de Conservación Rhino provee materiales escolares a escuelas para que los estudiantes puedan aprender la relación entre la agricultura sostenible y la conservación de la vida silvestre desde jóvenes. (Ver también Ayudando a los Granjeros a Beneficiarse Económicamente de la Conservación de la Vida Silvestre)

Y du Toit no está sólo en este esfuerzo para mejorar las vidas de los granjeros, así como proteger la vida silvestre. En Tanzania, el Instituto Jane Goodall (JGI) comenzó como un centro para investigar y proteger las poblaciones de chimpancés salvajes hast convertirse en lo que es ahora, gracias a su esfuerzo, el Parque Nacional Gombe. A principio de los 90s la organización se dio cuenta de que para ser exitosa, tenía que comenzar a dirigir las necesidades de las comunidades alrededor del parque. El JGI plantó árboles para reconstruir el bosque, pero los miembros de la comunidad los talaron—no porque quisieran dañar su trabajo sino porque los necesitaban como combustibl y para carbón.

En respuesta, el JGI comenzó a trabajar con las comunidades para desarrollar planes de uso de terreno impuestos por el gobierno, lo que les ayuda a desarrollar prácticas para la prevención de la erosión de la tierra, agro-silvicultura y producción de productos con valor añadido como el café y el aceite de palma. “Estos servicios,” dice Pancras Ngalason, Director Ejecutivo de JGI Tanzania, “son requeridos por la gente para poder apreciar el medio ambiente”  y ahora ayudan no sólo a proteger a los chimpancés y otros tipos de vida silvestre, sino también a construir comunidades saludables y económicamente viables. (Ver también: Reconstruyendo las Raíces en la Educación Ambiental)

En Botsuana, la Reserva de Vida Silvestre Mokolodi está haciendo más que enseñar a los estudiantes y la comunidad sobre la conservación y la protección de la vida silvestre y el medio ambiente, también está educando a los estudiantes sobre permacultura. Al cultivar vegetales indígenos, reciclar el agua para la irrigación y usar fertilizantes orgánicos—incluyendo estiércol de elefante—el Centro de Educación de la Reserva está demostrando cómo es posible cultivar alimentos nutritivos con muy poco agua o uso de químicos.

Cuando los grupos escolares vienen a aprender acerca de los animales, la reserva también les enseña la agricultura sostenible. Disponen de un jardín-aula donde los estudiantes pueden aprender como hacer compostaje, cultivos intercalados, recolección de agua y prácticas de agricultura orgánica, y la Reserva de Vida Silvestre ayuda a establecer la relación entre la importancia de las prácticas de agricultura ambientalmente sostenibles y la conservación de elefantes, jirafas, impalas y otros varios animales y aves que habitan en el área. (Ver también: Cultivando un Interés en la Conservación Agricultural)

Para leer más sobre maneras innovadoras de proteger la agricultura y su vida silvestre circundante, lea: Del Aligátor  al Zorro: Animales Salvajes Encuentran Santuario el Centro de Vida Silvestre Lilongwe, Algo Divertido Pasó en Rumbo a Kigoma, Tanzania, Protegiendo la Vida Silvestre Mientras se Mejora la Seguridad de Alimentos, La Salud y el Sustento, Ayudando a Conservar la Vida Silvestre y la Agricultura en Mozambique, Honrando a los Granjeros que Nutren sus Comunidades y al Planeta, e Invirtiendo en Proyectos que Protegen Ambas la Agricultura y la Vida Silvestre.

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