By Patricia Baquero

La semana pasada se ha llevado a cabo el encuentro de Agricultura y Desarrollo Rural del Banco Mundial, enfocado este año en comprender Volatilidad y Gestión de riesgos.

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(Imágen por Allan Crossman)

En la apretada agenda del evento, el Banco Mundial ha tratado temas muy variados como la importancia de la investigación para el desarrollo, experiencias en la ampliación de proyectos, innovaciones y retos en agricultura y desarrollo rural, cooperación sur-sur o desarrollo rural productivo impulsado por la comunidad.

La sesión sobre Cooperación Sur-Sur ha tratado sobre el innovador mercado entre África y Brasil como una oportunidad para promover innovación, intercambio de conocimiento y aumento de la cooperación técnica entre las regiones. Desde las tres representaciones presentes: Embrapa (Brasil), FARA (Ghana-África) y la Universidad de Dar es Salaam (Tanzania-África) se han abordado los diferentes puntos de vistas, retos y claves para el éxito de este proyecto.

Willem Janssen de la división Latino América y Caribe del Banco Mundial presenta la cooperación Sur-Sur como un intercambio de recursos, tecnología y conocimiento entre países en desarrollo. Se produce tanto una trasferencia (en una dirección) como un intercambio (en ambas direcciones). La razón principal de esta cooperación se basa en el hecho de que alcanzar los objetivos del milenio es un reto muy difícil, y esta es una interesante propuesta a añadir para combatir el hambre y la pobreza.  “Actualmente el mundo está cambiando, y países como Brasil, India, China y Rusia están ahora en el escenario. Brasil ocupa el tercer puesto en la agricultura mundial y China es uno de los principales exportadores.”

Estos países pueden ofrecer su experiencia en el desarrollo a otros países más desfavorecidos. Brasil está ofreciendo cooperación técnica, mientras que China cooperación física y financiera.

A primera vista podría parecer que Brasil y África son regiones muy diferentes, sin embargo Brasil era muy similar en el pasado, antes de su expansión económica. Concretamente el cerrado brasileño es muy similar a la sabana guineana.

Desde la organización Embrapa en Brasil, Francisco Reifschneider comenta que el gobierno de Brasil fomenta este tipo de cooperación y la clave para que funcione es el tipo de países que lideran, ya que dependiendo de las condiciones de cada país, será apropiado cooperar con unos determinados países. Es por esto que están cooperando con la sabana africana, y en un futuro esperan poder cooperar con otros países más cercanos en Latino América.

El modelo de cooperación que aborda Embrapa, presentado por Paulo Duarte, sigue varios pasos. En primer lugar se establece una política de dialogo promovida por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Brasil. Seguidamente se hace una llamada de proyectos, con unas condiciones determinadas como duración o presupuesto. Aun si no hay limitaciones en cuanto al tipo de proyectos que se presentan, desde Embrapa se analizan exhaustivamente los proyectos antes de seleccionarlos para que sean sostenibles tanto para los pequeños productores como para el ecosistema. Proyectos relacionados con cultivos para Biofuel deben ser revisados para que no sean competitivos con la producción de alimentos necesaria para la comunidad. El tercer paso y uno de los más importantes es el Foro intercontinental, donde se crean vínculos entre las organizaciones y las diferentes investigaciones de África y Brasil.

En esta área, nos habla de su experiencia Flora Ismail de la Universidad de Dar Es Salaam en Tanzania. Flora es doctora en botánica y está investigando sobre cómo mejorar el cultivo de algodón, el segundo producto más importante para la economía de Tanzania, después del café. “Existen muchas características similares entre el cultivo de algodón en África y en Brasil, y uno de los retos es recuperar variedades de cultivo tradicional de Tanzania, actualmente casi abandonadas.” Los retos principales que se encuentra son el idioma, casi todo lo publicado al respecto en Brasil está escrito en Portugués, y las leyes sobre regulación genética intercontinentales para el intercambio de material genético.

Finalmente el director de FARA Wale Adekunle nos habla desde la experiencia en África, “mejorar la agricultura ayuda a reducir la pobreza y el hambre.” El objetivo es hacer la sabana más productiva a través de una mejora en la gestión de los recursos naturales, acceso a los mercados y políticas de nutrición.

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